La música y el estado emocional.


Ya tenía yo ganas de hablar de este asunto. Y es que es algo que me interesa bastante y se que a muchos de vosotros también.

La música tiene un gran poder en nosotros. De todos es conocido el famoso dicho la música amansa a las fieras y se refiere a ese poder que tiene la música para calmarnos. Evidentemente hablar de música es demasiado genérico; no todas las músicas calman, amansan o tranquilizan. Algunas canciones tienen el efecto contrario, bien por la composición musical, bien por las letras empleadas o bien por los instrumentos elegidos, nos encontramos canciones que nos alteran, activan o incluso nos enviolentan.

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La música tiene un poder de influencia tan grande que muchas personas seleccionan un tipo de canciones concretas dependiendo de lo que están haciendo o van a hacer. Así para realizar tareas del hogar, tales como limpiar, ordenar o montar mobiliario muchos eligen canciones “movidas” que nos mantengan activos. Desde el dance, pasando por el rock, pop o jazz, existen infinidad de canciones que nos invitan a movernos mientras las tarareamos o cantamos.

De la misma manera podemos utilizar canciones para relajarnos, dormir o concentrarnos. ¿Quién no ha puesto nanas a sus hijos bebés para ayudarles a conciliar el sueño? Nanas clásicas o esas nuevas nanas adaptando canciones de pop y rock o incluso obras de música clásica al chill-out.

Aún es objeto de investigación los supuestos beneficios de algunas obras de Mozart para concentrarse y favorecer el periodo de estudio; a esto se le ha llamado “Efecto Mozart”, y tiene tantos estudios que confirman como desmienten su beneficio. Podríamos hablar de eso en otra ocasión.

Numerosos estudios constatan la intervención de la música en nuestro cerebro y en las emociones.

En ocasiones la selección del repertorio musical cuando estamos más alegres y cuando estamos más tristes, es distinto. ¿No te ha pasado a ti? Tiene que ver con la sensación placentera en nuestro cerebro, pues en estados de ánimo más alegres escuchar canciones positivas producen sensación placentera. Pero parece ser que esa sensación placentera también se da cuando estamos más tristes y elegimos estilos de música asociados a esos estados de ánimo más “tristones”. Se diría que escuchamos lo que necesitamos, lo que necesita nuestro estado de ánimo en ese momento. Esto también sucede con los llamados  “periodos de enamoramiento” y las canciones románticas.Cerebro-2.png

En el siguiente artículo hablaré de la importancia de elegir bien la música que escuchan nuestros hijos y la que escuchamos delante de ellos.  Mientras tanto os dejo algunos artículos interesantes que hablan precisamente sobre la música y los estados de ánimo.

Psicología de la música y emoción musical de Josefa Lacárcel Moreno de la universidad de Murcia.

Música, lenguaje y emoción: una aproximación cerebral de Jose Luis Díaz de la universidad de México.

Música, imagen y emoción: una perspectiva vigostkiana de Juanjo Igartua, Javier álvarez, José Antonio Adrián y Darío Páez, de la universidad del País Vasco.

Música y memoria de Sofía Delia Jiménez.

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